martes, 22 de julio de 2014

Siete obras imprescindibles del racionalismo sevillano (2)






En nuestra anterior entrada, empezamos a analizar las siete obras imprescindibles del racionalismo sevillano y explicamos que esa consideración se deriva de la inscripción de estos siete inmuebles en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía. 

En aquella entrada nos centramos en Cabo Persianas; Mercado Puerta de la Carne; Casa Lastrucci y Casa Duclós. 



Cabo persianas
Mercado de la Puerta de la Carne










Casa Lastrucci


Casa Duclós




































En esta entrada repararemos en la Estación de Autobuses del Prado; en el edificio de calle Adolfo Rodríguez Jurado; y en el Instituto Anatómico Forense. Las fotografías son nuestras, salvo la de Adolfo Rodríguez Jurado en blanco y negro y la del Karl Marx Hof. Los textos que describen las fotografías están tomados de la web del patrimonio histórico de Andalucía del IAPH.

 Las Viviendas y Estación de Autobuses del Prado de San Sebastián se construyeron entre 1938 y 1945. Se trata de una obra que combina un importante servicio público municipal (estación de autobuses), viviendas y oficinas, como ocurre en el caso del edificio de Pastor y Landero de Talavera y Heredia de 1937-47 que combina igualmente un servicio público (mercado de entradores) con oficinas y viviendas.



Entrando ya en materia:

El conjunto se sitúa extramuros, al sureste de la ciudad histórica, muy próximo a la antigua estación de ferrocarril de San Bernardo, frente a los jardines del Prado de San Sebastián y la antigua Fábrica de Tabacos. Podríamos entender su construcción como una implantación urbanística orientada delimitar el informe espacio de El Prado, aportándole una fachada reconocible como ya hicieran la Fábrica de Tabacos y la Plaza de España. 

El emplazamiento de este conjunto responde originalmente a la proximidad a la estación de ferrocarril de San Bernardo, relación perdida en la actualidad al estar ésta en desuso. Esta vocación de nodo infraestructural del área se ha visto recientemente reforzada por la construcción, en el costado norte del edificio, de los nuevos andenes terminales del tranvía Metrocentro. A este hecho se suma la implantación de las paradas de autobús urbano y metropolitano frente a la fachada sur, y la localización próxima de la parada de la línea 1 del Metro en el Prado de San Sebastián.






Con el barrio de San Bernardo a su espalda y ocupando una parcela de 170 metros de largo por 70 de ancho, la presencia que el edificio debía tener por su relevancia infraestructural quedó reducida por la construcción en 1968 del Palacio de Justicia sobre la plaza de San Sebastián, que se abría frente su fachada oeste y servía de espacio público de ingreso para los viajeros. De igual manera, la mencionada construcción de las cocheras del tranvía en el lado norte de la estación ha modificado en gran medida la relación del edificio con el entorno, poniendo en cuestión la ya poco conseguida relación visual con la estación de ferrocarril de San Bernardo.




Se trata de un gran conjunto que a la función infraestructural suma un uso residencial en cinco bloques de viviendas de cinco plantas de altura. Estos bloques de viviendas se alzan como volúmenes perfectamente distinguibles sobre la planta baja, que hace las veces de zócalo en el que se alojan los usos públicos del conjunto: el programa administrativo de la estación en el extremo oeste, más locales comerciales localizados en las esquinas noroeste y suroeste de la parcela, y en la fachada sur, en su punto medio y en su extremo oriental.




Estos locales comerciales se significan mediante la construcción de pórticos que sirven de espacios de transición, abiertos con arcos de medio punto sobre columnas cilíndricas de hormigón sin añadidos decorativos de ningún tipo. Locales comerciales adicionales en las fachadas norte y sur, entre las mencionadas esquinas y los arcos parabólicos de entrada y salida de autobuses, se abren a la calle mediante grandes huecos con arcos de medio punto, de dimensiones idénticas a los pórticos



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El vestíbulo de acceso de pasajeros se sitúa en el lado menor de la parcela, abriéndose hacia el acceso desde el centro histórico de la ciudad que se produce desde el Oeste. Se trata de un cuerpo de dos plantas, que avanza hacia la calle respecto de la alineación de los volúmenes de viviendas. Sin embargo, hacia la plaza de San Sebastián no muestra su altura completa, retranqueándose la planta primera para marcar la altura completa del vestíbulo. Se accede a este cuerpo de ingreso a través de un pórtico sobrio de tres vanos, análogo al descrito para los locales comerciales, con arcos de medio punto, que da paso al vestíbulo.






En el vestíbulo, de planta rectangular y doble altura, se sitúan las taquillas y otras dependencias de la estación. 









Desde él se da paso a los andenes, que se vinculan a la espina longitudinal central que atraviesa el solar de este a oeste. Estos andenes se cubren con una marquesina de hormigón armado de dos plantas de altura, caracterizada por la presencia escultórica de rotundos pilares cilíndricos, también construidos en hormigón armado.

Las dos hileras centrales de pilares soportan dos pasarelas que en toda su longitud servían para la carga y descarga de los vehículos cuando se realizaba sobre su techo. Los mencionados pilares se rematan con un capitel, que ofrece una referencia, si bien lejana, de los soportes empleados por Frank Lloyd Wright para el edificio de administración de la Johnson Wax. En el extremo oriental de la espina, una pieza de traza semicircular que sigue el radio de giro de los autobuses aloja los aseos de los andenes.



El eje en dirección longitudinal de la espina, este-oeste, se cruza con un segundo eje transversal interior que marca el acceso y salida de autobuses. Desde el ingreso por el norte, éstos realizan un recorrido que registra el borde norte de la espina, gira en su extremo este tras atravesar un arco exento de medio punto y vuelve en sentido contrario por el lado sur tras atravesar un nuevo arco exento, simétrico al anterior. El inicio y el final de este recorrido queda remarcado en las fachadas norte y sur del edificio, a través de dos arcos parabólicos, de dos plantas de altura, que junto a la marquesina constituyen una de las más poderosas señas de identidad de la estación. Entre las dos caras de la espina se dispone un total de veinticuatro andenes.



Como se ha indicado anteriormente, el uso residencial del conjunto se concreta en cinco bloques de viviendas de cinco plantas de altura, que combinan dos diferentes tipologías. Los dos bloques que se construyen en el extremo oeste del edificio, simétricos respecto al eje longitudinal del conjunto, combinan un desarrollo mixto por plantas: por un lado, ocupando la posición de esquina, las viviendas se despliegan alrededor de un patio. Por otro lado, en el ala que se extiende hacia el este, las viviendas se desarrollan linealmente, con dos crujías con pasillo central. Estos dos bloques en esquina ofrecen un gesto hacia la plaza de San Sebastián, retranqueándose para crear generosas terrazas en planta primera sobre los pórticos comerciales.






Esta respuesta difiere de la que ofrecen las viviendas en la fachada sur del conjunto. En ella, se aprecia la voluntad del proyecto para conseguir una doble composición simétrica: dos grandes volúmenes, uno en la mitad este y otro en la mitad oeste, lineales y simétricos, y a su vez simétricos entre sí. En esto se adivina el motivo de la combinación tipológica anteriormente mencionada en el bloque de esquina: el volumen que se muestra en la mitad oeste de la fachada se compone de manera simétrica respecto al arco parabólico de planta baja. Incluso el retranqueo que se realiza en el bloque de esquina se repite en el extremo de este volumen, reforzando el efecto de monumentalidad y suavizando la presencia del edificio.

En la mitad este de la fachada sur, el volumen se compone por la combinación de dos bloques con idéntica distribución: escalera en posición intermedia con dos viviendas por planta, dos crujías con pasillo central y estancias abiertas a norte y sur. La volumetría de estos bloques replica la de la mitad oeste, retranqueándose en sus extremos, con la única diferencia de una menor longitud y la ausencia del arco parabólico.

El resultado de la composición de los dos mencionados volúmenes, reforzado por la cesura intermedia que las separa, es de una evidente monumentalidad como fachada hacia el Prado de San Sebastián. Este efecto se acompaña por una declarada contención en el gesto: los huecos se resuelven de manera sencilla, mediante un simple recorte de los muros, y los balcones son finas losas de hormigón armado con mínimas barandillas de acero. Estos balcones son los elementos que marcan la simetría interna de cada uno de los volúmenes de esta fachada sur. Igualmente, se disponen balcones en los retranqueos, así como en las esquinas interiores de la manzana en su extremo oeste.

Aunque el proyecto original planteaba la construcción de una fachada análoga hacia el norte, ese lado del proyecto no llegó a completarse. La rotundidad de la pieza al exterior, incluso la formalización expresionista de los accesos de vehículos, alude a obras consagradas de la arquitectura europea de entreguerras (Karl Marx Hof) en un ejercicio de modernidad que hace uso del hormigón en su más elegante expresividad realizando un preciso trabajo que resuelve funcionalmente la estación. Pero, sobre todo, es un proyecto en el que se contrapone la delicadeza del espacio interior, entre las enfáticas miradas longitudinales y las veladas visiones transversales, con el hermetismo de sus volúmenes y fachadas exteriores.

Karl Marx Hof



El edificio se encuentra en buen estado estructural, tanto los bloques residenciales como la marquesina y la pasarela. Actualmente se están realizando obras de reparación y adecentamiento en fachadas e interiores de viviendas. El estado de mantenimiento de las dependencias de la estación no es bueno.



En los últimos años, el entorno en el que se sitúa el conjunto ha sufrido cambios ligados principalmente al diseño de los nuevos sistemas de transporte público de la ciudad. En el entorno está prevista la construcción del nuevo edificio para la sede de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía del arquitecto Antonio González Cordón y la consolidación del uso residencial en el solar que linda con las cocheras, con una residencia para jóvenes y ancianos, proyecto del arquitecto Alberto Nicolau.

A nivel técnico, dentro de las tradicionales reflexiones sobre la correspondencia entre forma y función de la arquitectura moderna, la experiencia de la integración de usos disímiles como son la estación de autobuses y viviendas en el Prado de San Sebastián resulta un aspecto a destacar a nivel técnico, por la manera sencilla en que resuelve una situación de especial complejidad. En este sentido, el empleo del hormigón armado como material de construcción de la estructura permite salvar las grandes luces necesarias en la estación sin contradicción con la disposición más menuda de la estructura de los edificios de viviendas. La resolución funcional de la estación resulta interesante por la limpieza de su disposición en espina, así como por la pasarela aérea de hormigón armado que permitía la carga y descarga de mercancías. El avance del diseño contemporáneo de los autobuses ha motivado que la pasarela quede actualmente en desuso. De igual manera, la resolución del programa residencial se lleva a cabo con evidente pragmatismo. La disposición con corredor central en dos crujías resulta eficiente y convencional.

A nivel social, el programa de construcción de estaciones para el nuevo transporte en autocar constituyó un verdadero salto cualitativo en la arquitectura de la ciudad. En Andalucía, es a partir de la década de los años 30 cuando este fenómeno, ya implantado con anterioridad en Europa, adquiere especial relevancia.  En Sevilla, la estación ha ofrecido el punto tradicional de conexión de transporte público rodado con la ciudad de Cádiz. El uso continuado de la instalación ha contribuido a su asimilación como parte fundamental de la identidad del barrio y de la ciudad

El edificio tiene una elevada significación cultural y estética en la ciudad. Aunando funciones tan diversas como la de estación de autobuses y vivienda, fue una rara muestra de la cultura de la congestión metropolitana, cotidiana en el contexto de los países occidentales más industrializados, pero ajena a Andalucía, máxime en la situación de crisis económica, social y cultural posterior a la Guerra Civil. Este impacto se acrecentaba con la adopción de una estética completamente alejada de la retórica regionalista, que había llegado al paroxismo en la ciudad solo diez años antes. En ese sentido, son evidentes las conexiones con muestras de la arquitectura de otras latitudes, y lo arriesgado de su maridaje con Sevilla. Así, la estética sobria de los bloques de viviendas podría remitir a las imágenes de la arquitectura de la gran ciudad producidas en la Alemania de entreguerras por un arquitecto como Ludwig Hilberseimer, mientras que la expresividad de la estructura de la marquesina de la estación manifiesta, por supuesto con distancias, un paralelismo con imágenes de la arquitectura de Frank Lloyd Wright.

Los valores históricos del edificio son evidentes, sobre todo por tratarse de una infraestructura plenamente moderna construida a caballo entre la posguerra y los años más difíciles de la autarquía.  La estación de autobuses del Prado de San Sebastián fue una de las primeras iniciadas en la posguerra a nivel nacional. La apuesta por la reactivación económica del país por parte de la recién instaurada dictadura se concretaba en edificios ejemplares como el de la estación, que conjugaba intencionadamente la escala monumental de la estación con el propósito de reconstrucción social en base a la promoción pública de viviendas.





Congestión, gigantismo, complejidad. Algunos de los valores de la ciudad, convertida en fuente de inspiración y desarrollo de modernidad arquitectónica, se ejemplifican en la Estación de Autobuses del Prado.


Rodrigo Medina parece ser el único autor de la estación de autobuses y las viviendas del Prado, aunque su trabajo profesional estaba vinculado a O.T.A.I.S.A. (Oficinas Técnicas de Arquitectura e Ingenieria S.A.), de la que formaba parte junto a su hermano Felipe, Luis Gómez Estern y Alfonso Toro. De esta oficina salieron importantes proyectos, como el de la Universidad Laboral. Rodrigo Medina nace en Sevilla en 1909, donde fallece el 21 de marzo de 1979. 



En segundo lugar, analizaremos el edificio de calle Adolfo Rodríguez Jurado que es otro clásico en los inventarios sobre el racionalismo:  

José Galnares Sagastizábal y A. Wespi Schneider realizaron este edificio entre 1935 y 1936, sin que obras de reforma hayan alterado sus disposiciones originales.





El edificio se sitúa en la calle paralela de la avenida de la Constitución, siendo todos sus edificios construidos durante el siglo XX. Esta calle, en la que las casas de la acera opuesta a la que nos ocupa se adosan a uno de los tramos de la muralla, hace de transición entre el Arenal y la zona monumental de la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar.

Este inmueble es uno de los casos más claros de apuesta por el racionalismo en la anteguerra andaluza.

Situado en pleno centro histórico, da una brillante lección de cómo la vanguardia es capaz de convivir con un entorno monumental. La planta del edificio recoge también este proceso, mostrándonos desde fecha tan temprana, cómo se resuelve la vivienda moderna.

Se trata de un edificio de siete plantas, distinguiéndose formalmente la planta baja, a modo de gran zócalo, y recortando su longitud de fachada en la última planta de azotea, articulando así las distintas alturas de los edificios laterales. La planta baja aloja un local comercial, consiguiéndose un paño transparente que enfatiza la estructura del edificio. Los huecos de las plantas tipo se disponen en hilera consiguiendo un único paño acristalado, destacando su horizontalidad mediante el pretil sobresaliente y corrido a lo largo de toda la fachada. El módulo de la entrada se sitúa en un lateral del edificio y se remarca por la disposición de una cristalera corrida vertical que alcanza toda la altura de la fachada y que permite la iluminación de la zona de escalera.

La fachada es, de hecho, el elemento de mayor interés, recordando a ciertas obras iniciales centroeuropeas en el uso del hormigón, para liberarla de su capacidad portante.



El volumen curvo volado y el hueco vertical citado son expresión de lo anterior, es decir, de la utilización de este plano para llevar la luz al interior y hacerse expresión de una nueva arquitectura. La propuesta de fachada supuso para el arquitecto un auténtico reto de implantación de sus ideas renovadoras. Tras diversas soluciones de corte historicista logra finalmente sacar adelante su proyecto. Esta cierta vacilación aparece en algunos proyectos, contrapuestos a otros de una decidida factura racionalista, con la magnífica Factoría de Hilaturas y Tejidos Andaluces S.A. (HYTASA), de 1937-1944.

José Galnares Sagastizábal, nacido en Sevilla en 1904, se tituló tras diversas peripecias en la Escuela de Barcelona. Allí recibe la influencia de las nuevas corrientes racionalistas que se asientan en Cataluña, y esta influencia es patente en parte de su obra. Construye este edificio de la calle Rodríguez Jurado para el Conde de Ybarra, en los años 1935-36.


Para finalizar, es el turno de un edificio de 1.935, que puede sorprendernos, pero a juicio de la crítica, es una obra de grandísimo valor arquitectónico. Sus autores, Arévalo Carrasco y Lupiáñez Gely, arquitectos que colaboraron exitósamente en gran número de inmuebles. 

El Instituto Anatómico Forense se encuentra integrado Dentro del complejo hospitalario Virgen Macarena y el campus universitario de la Facultad de Medicina. Se trata de un bloque aislado, de planta irregular, y de desarrollo marcadamente longitudinal, en dirección paralela a la de la Avenida de Sánchez Pizjuán, a la que ofrece su fachada principal.




El Instituto Anatómico Forense presenta una planta irregular formada, básicamente, por un núcleo central, que alberga las zonas comunes, los servicios sanitarios y las aulas, del que nacen tres alas: la de la sala de conferencias y estancias abiertas al público, la que acoge las salas de disección y la destinada a laboratorios y museo.




El proyecto de Gabriel Lupiáñez se despoja del academicismo de los primeros edificios racionalistas españoles de los años 20 tomando referencias internacionales, entre las que son claras las tomadas del alemán Ludwig Hilberseimer. Se trata además de un racionalismo coherente entre la forma y las decisiones técnicas y estructurales en consonancia con el discurso de la más avanzada modernidad europea.

El alzado se define por el mantenimiento de un volumen constante de tres alturas, con la excepción del cuerpo de acceso, de cuatro plantas. Todo el perímetro presenta la misma fachada corrida con alineación horizontal de los ventanales, limpia de elementos ornamentales salvo una pequeña cornisa de remate; línea sobria que se repite como alféizar bajo los ventanales alineados.





La puerta de acceso al edificio, marcada de forma muy simple y a la que se accede a través de una escalinata, se encuentra en el cuerpo de acceso desplazada hacia el lateral izquierdo, lindando con la transición al ala norte. La portada se alza hasta el dintel de los huecos de la planta primera, y su dintel, a su vez, marca la línea de los mismos huecos. Se significa de manera especial por su abocinamiento y por el aplacado de mármol.

El convencimiento de que la estandarización llevaba a una mayor economía de ejecución se tradujo en la búsqueda de un módulo funcional que permitiese añadir unidades y en la aplicación en fachada de un riguroso sistema único de modulación. La complejidad del proyecto es fruto del amplio programa funcional -docente, investigador y sanitario- que se desarrolla.







La estructura de la edificación es metálica, y los paramentos se construyen con fábrica de ladrillo de doble tabicón para mejorar el aislamiento. La fachada se halla revestida de piedra caliza en las tres alas, mientras que en el cuerpo central la fábrica de ladrillo se encuentra enfoscada.

El edificio ha sido ampliado en su parte trasera con un edificio de menor altura, que se sitúa entre las alas norte y este, debido a la necesidad de espacios adicionales. Este edificio adicional no guarda relación compositiva alguna con el proyecto original, ni se ha planteado desde un punto de vista de consideración patrimonial.






Datos históricos

La ciudad de Sevilla posee dos grandes complejos hospitalarios, que se consolidaron a lo largo del siglo XX para dar cobertura a la población de la capital: al Sur el Hospital Universitario Virgen del Rocío y al Norte el Hospital Universitario Macarena, del que forma parte el Instituto Anatómico Forense.

El situado en la zona Norte se apoya en las grandes vías de penetración radial al centro de la ciudad desde Norte: el camino viejo de la Algaba, el camino del Almez y la carretera de la Rinconada , que convergen hasta llegar a la Puerta de la Macarena. De esta manera, se confirma una tendencia para el establecimiento de instalaciones hospitalarias que se inició con el establecimiento primitivo del Hospital de San Lázaro, de fundación medieval.

El actual campus sanitario de La Macarena se encuentra extramuros del centro de la ciudad, y surge por la aglutinación de instalaciones sanitarias alrededor del Hospital de las Cinco Llagas, fundado en 1559 y en servicio hasta 1972, año de su cierre debido a la falta de adecuación de las instalaciones y la construcción próxima del edificio del Hospital Universitario.

El Instituto Anatómico se construye en la antigua huerta al norte del Hospital de las Cinco Llagas, marcando la dirección del que sería el moderno crecimiento del complejo sanitario.

La presencia del Hospital de las Cinco Llagas provocó la instalación de establecimientos sanitarios en los alrededores, ajenos al campus, como fue el caso de la clínica de la Cruz Roja, actual Hospital Victoria Eugenia, en la Avenida de la Cruz Roja con Ronda de Capuchinos, fundada en 1923.



martes, 15 de julio de 2014

Siete obras imprescindibles del racionalismo sevillano (1)




Fig. 1






Hasta la fecha hemos dedicado la mayoría de las entradas de este blog a la generación regionalista de arquitectos sevillanos del primer tercio del siglo XX. Generación comandada por Aníbal González; Juan Talavera y Heredia;  y José Espiau y Muñoz e integrada además por una pléyade de importantes arquitectos como Arévalo Martínez; los Gómez Millán; Traver y Tomás; Balbuena y Huertas; Jiménez Carlés; Magdalena Gallifa; Sánchez Nuñez, etcétera.

Menos conocida, aunque también de gran importancia para la arquitectura sevillana es la primera generación racionalista o del movimiento moderno en la que hay que destacar los nombres de Gabriel Lupiañez Gely, Rafael Arévalo Carrasco y José Galnares Sagastizábal y otros arquitectos que también trabajaron en este paradigma constructivo y no necesariamente sólo en él, como Joaquín Díaz Langa; José Granados de la Vega; Bringas de la Vega; Delgado Roig; Illanes del Río o arquitectos regionalistas que también hicieron obras racionalistas como el propio Talavera y Heredia o Aurelio Gómez Millán.

En una segunda generación de arquitectos racionalistas destacan los hermanos Felipe y Rodrigo Medina Benjumea; Luis Gómez Estern y Felipe Toro Buiza, integrantes junto a otros del estudio denominado OTAISA.

Si ejemplificáramos en un nombre, igual que Aníbal González fue un genio, también lo fue Gabriel Lupiañez, arquitecto que falleció muy joven, tras sufrir tuberculosis desde los veinte años, pero con una importante obra a sus espaldas.

Mientras que el regionalismo es una arquitectura local, el movimiento moderno es de homologación universal. Le Corbusier es arquitecto racionalista, como lo son los citados arquitectos sevillanos. Un gran conocedor del genio francés fue José Luis Sert, arquitecto catalán que curiosamente proyectó –tras finalizar su carrera- su primera obra en Sevilla: una casa para una prima suya que se casaba (la famosísima Casa Duclós) en la calle Ceán Bermúdez de Nervión.

El acercamiento al movimiento moderno es, en un principio, complejo. Pasar de la contemplación de edificios de inspiración neobarroca como los de Talavera y Heredia o otros de inspiración neomudéjar como muchos de Aníbal González o Espiau, o incluso de síntesis renacentista con los anteriores estilos como en -la Plaza de España- a los edificios racionalistas, provoca cierta indecisión. Si tras detenernos ante el Hotel Alfonso XIII reparamos en el cuartel de Eritaña, que también fue un hotel para la Exposición del 29, tal vez pensemos “no hay color”. Pero el error seguramente provenga de que las comparaciones son odiosas y ambos edificios responden a concepciones y lenguajes muy distintos. Cabe incluso destacar el atrevimiento de Lupiañez Gely cuando levanta el Eritaña Palace en la época de esplendor regionalista.

La fotografía que encabeza esta entrada corresponde a una desaparecida fábrica de fideos en la calle Huestes de San Bernardo de la que dice Jiménez Ramón (1):

Es la Fábrica de fideos en calle Hueste 9, en el barrio de San Bernardo el primer ejemplo racionalista que se llega a materializar. Su radicalidad en la composi- ción de los alzados, que rememoran imágenes de los arquitectos del GATCPAC, el entendimiento de la construcción del lugar mediante la implantación de un conjunto de bloques, entendimiento que que- da remarcado por la presencia del prisma vertical de la escalera, la espacialidad de ésta y la funcionalidad expresa con que se acomete el proyecto, dotan al edificio de un potente significado como ópera prima del arquitecto.

(1)       JIMÉNEZ RAMÓN, JOSE MARÍA: Algunas notas acerca de la arquitectura racionalista en Sevilla (1926-1942) Ph Boletín 28, pags. 80 a 97

El arquitecto y profesor en excedencia de la Escuela de Arquitectura de Sevilla Jiménez Ramón es uno de los mayores estudiosos de la arquitectura racionalista sevillana y además de Juan José Jiménez Mata en el mismo boletín 28 el artículo “Apuntes sobre la arquitectura racionalista en Andalucía y su recuperación patrimonial”. También  hemos manejado la monografía de Jiménez Ramón editada por la Universidad de Sevilla “Cuatro ensayos sobre la arquitectura racionalista…”

Los textos que acompañan a las fotografías han sido tomados de la Base de Datos del patrimonio inmueble de Andalucía del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Las fotografías 2, 6, 9 y 14 que muestran los edificios tal como están hoy en día han sido tomadas por nosotros; otras son de la referida base de datos del IAPH (3, 4, 8 y 13) o de los artículos de la Revista PH (1, 5, 7, 10 y 13) señalados o de las fichas patrimoniales de protección del Ayuntamiento de Sevilla (11). 

Pero, ¿cómo podríamos caracterizar la arquitectura racionalista o del Movimiento Moderno”. Vamos a permitirnos utilizar un trabajo de María Fernanda Trujillo León para un curso de “Las ciudades desde la experiencia urbanística” de la Universidad de Sevilla que ofrece una caracterización sintética estupenda de este movimiento arquitectónico, muy adecuada para la naturaleza de este blog:

“EL MOVIMIENTO MODERNO. EL POR QUÉ Y PARA QUÉ DE UNA RENOVACIÓN ARQUITECTÓNICA (1926-1950)
 
Consecuencia de las revoluciones industriales y el éxodo de la población del campo a la ciudad a mediados del s. XIX, y los profundos cambios de habitabilidad que se derivan, se traducen en problemas de hacinamiento, insalubridad y otros inconvenientes. Para atender a las demandas de crecimiento urbano, sobre todo en las grandes ciudades, se plantean nuevas soluciones constructivas y de infraestructuras. En la apremiante búsqueda de soluciones para la expropiación de suelo y favorecer los ensanches urbanos, surge el Congreso Internacional de Edificación y Urbanismo de Viena en 1926, así como el Congrès International d'Architecture Moderne (también conocido como CIAM o Congreso Internacional de Arquitectura Moderna), fundado en 1928 y disuelto en 1959, siendo este último el auténtico almacén de ideas del Movimiento Moderno (o Estilo Internacional) en arquitectura.

También en España 1926, a instancias de la Sociedad Central de Arquitectos encabezada por Gustavo Fernández Balbuena, se celebra, el I Congreso Nacional de Urbanismo en Madrid como instrumento que acelere los procesos de planeamiento de las ciudades carentes de plan correspondiente. Los arquitectos de la generación 1915-25 aplicarán en las ciudades los métodos urbanísticos modernos.  Por todo lo anterior, los grandes arquitectos de la primera mitad del s. XX, dan respuesta a todas las necesidades presentes con una ruptura total respecto a las tradiciones constructivas del pasado. Es el denominado Movimiento Moderno. Como características podemos señalar nuevos volúmenes, nuevos materiales, nuevas formas.

Así pues: 

- La funcionalidad: cada edificio debe adaptarse a la función que va a desempeñar, lo que requiere una tipología de los edificios bien diferenciada. 
- Se van a aprovechar y desarrollar las nuevas posibilidades constructivas que ofrecen el hormigón armado, el acero, el vidrio y otros materiales.
- Donde la columna y el arco eran signo inequívoco del trabajo arquitectónico, los pilares y las plantas diáfanas van a pasar a ocupar el primer plano. La línea recta se adueña de la arquitectura.
- La nueva arquitectura se concibe según las necesidades de una nueva idea de ciudad  que aspira a liberar a las personas de las carencias en materia de salubridad, vivienda y servicios.  

EL NUEVO MOVIMIENTO ARQUITECTÓNICO EN ESPAÑA 

Los inicios de la arquitectura racionalista en España se fijan hacia  1927 impulsada por grupos de jóvenes arquitectos ligados al pensamiento de la Institución Libre de Enseñanza, al espíritu liberal y progresista, y deseosos de conocer e importar de Europa lo que allí ya se conocía como cultura moderna. Destacan el zaragozano Fernando García Mercadal, con un proyecto de monumento a Goya, el Rincón de Goya (1926-28) en Zaragoza; en Madrid el madrileño Casto Fernández Shaw y el malagueño Rafael Bergamín, respectivamente con dos obras, la Gasolinera Porto Pi (1927) y la Casa del Marqués de Villora (1927-28). En octubre de 1930 se funda en la capital aragonesa el grupo GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) cuya sección catalana, el GATCPAC, fue la más activa. El Club Náutico de San Sebastián (1929), obra de los arquitectos José Manuel Aizpurúa y Joaquín Labayen, fue una de la obras más características y representativas del grupo. Otro gran exponente del racionalismo español fue el Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París de 1937, de Josep Lluís Sert y Luis Lacasa. 

EL MOVIMIENTO MODERNO. EL RACIONALISMO EN ANDALUCÍA 

Mientras el Movimiento Moderno se consolidaba en el exterior, en Andalucía,  la aceptación del racionalismo arquitectónico se produce en un contexto dominado por los ecos y la influencia del historicismo y el eclecticismo regionalista, neocolonial e indigenista surgido en torno a la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929. Como consecuencia, la incipiente vocación racionalista de muchos jóvenes arquitectos del momento, buenos conocedores de los movimientos de vanguardia internacional a través de catálogos y fotografías en blanco y negro,  ve frenadas casi todas sus iniciativas, todo ello unido  a que Andalucía, a pesar del esfuerzo económico de la Exposición, se hallaba lejos de la industrialización y de una burguesía dinámica que propusiera y encargara nuevos estilos arquitectónicos. En cualquier caso, hay propuestas muy interesantes, de gran funcionalidad y puesta en valor de los nuevos materiales como el hormigón armado, propuestas que se prolongarán en las décadas siguientes hasta bien entrados los ’60. Funcionales obras significativas que gozan de reconocimiento patrimonial son: estaciones de autobuses: Prado de San Sebastián en Sevilla (1938), estación de autobuses  de Almería (1952); comercio y tránsito de mercancías: el Mercado de de la Puerta de la Carne de Sevilla (1930) o el de Mayoristas de Málaga (1944); estaciones de servicio: CAMPSA en Huelva (1955); edificios de uso cultural, educación de ocio o religiosos: teatro-cine Torcal en Antequera (1933), Universidad Laboral de Córdoba (1956), Centro de Enseñanza Juan XXIII en Granada (1964), la Iglesia Stella Maris, de Málaga (1961), entre otros.

Es también destacable el fenómeno de la vinculación de los arquitectos racionalistas más sobresalientes con cada ciudad andaluza: Guillermo Langle, con Almería; Antonio Sánchez Esteve con Cádiz; Joaquín González Edo con Málaga, Gabriel Lupiáñez Gely con Sevilla, éste último hace una proposición de Ciudad Funcional aparecida en el número 1 de la revista Hojas de Poesía en 1935, publicación realizada por algunos escritores pertenecientes al ámbito de Mediodía. Todos, con su esfuerzo y talento innovador impulsan el movimiento arquitectónico moderno en cada una de las ciudades.”


Hemos titulado esta entrada como “Siete obras imprescindibles de la arquitectura racionalista sevillana” y hemos de señalar que el adjetivo “imprescindibles” no es de apreciación nuestra, ni de ningún estudioso particular, sino de la Administración de Cultura andaluza, ya que son siete inmuebles inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía, seis de ellos inscritos mediante la misma Orden (2) y el séptimo (Casa Duclós) mediante Resolución de 12 de diciembre de 1996. (Boletín Oficial de la Junta de Andalucía. 06/03/97.


(2)       ORDEN de 22 de julio de 2008, por la que se resuelve inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como bienes de catalogación general, seis inmuebles del Movimiento Moderno de la provincia de Sevilla. Boletín Oficial de la Junta de Andalucía. 08/08/2008


Estos siete edificios, arquitectos y años de construcción son:

-Cabo Persianas, calle San Pablo, 1.940, Gabriel Lupiáñez Gely y Rafael Arévalo Carrasco
-Casa Duclós, calle Cean Bermúdez, 1.930, José Luis Sert y López
-Casa Lastrucci, calle Álvarez Quintero, 1934, Juan Talavera y Heredia y Antonio Delgado Roig
-Mercado de la Puerta de la Carne, calle Demetrio de los Ríos, 1.927, Gabriel Lupiáñez Gely y Aurelio Gómez Millán,
-Edificio de viviendas y locales en calle Adolfo Rodríguez Jurado, 1.935, José Galnares Sagastizábal y A. Wespi Schneider
-Instituto Anatómico Forense, avenida Sánchez Pizjuán, 1.935, Gabriel Lupiáñez Gely y Rafael Arévalo Carrasco
-Estación de autobuses y viviendas municipales del Prado de San Sebastián, 1938-1944, Rodrigo Medina Benjumea


Abordaremos en esta entrada los cuatro primeros edificios, dejando los tres restantes para una segunda entrada. Además de éstas siete obras, Jiménez Mota incluye en su catálogo del racionalismo sevillano las siguientes obras, de las que se indican también dirección y arquitecto y que son edificios a los que nos referiremos en futuras entradas:

-Villa Moya. c/ S. Salvador, 19 y 21. J. Granados de la Vega. 1933.

-Bloque de viviendas. c/ Recaredo, 32. J. Díaz Langa. 1934.

-Bloque de viviendas. c/ Dr. Letamendi. R. Arévalo Carrasco. 1934.

-Casa Lozano González. c/ M. Mercedes Trullas, 2. J. Galnares Sagastizábal. 1934-35.

-Colegio público. c/ Arroyo, 44. J. Talavera y Heredia y L. Carrera Díez. 1934-36.

-Colegio público Arias Montano. c/ M. Villalobos. J. Talavera Heredia y L. Carrera Díez. 1934-36.

-Edificio del Reloj de la Pirotecnia Militar. c/ Ramón y Cajal. J. Talavera Heredia. 1937.

-Bloque de viviendas. c/ Luis Montoto, 98. L. de Sala y María. 1938. (desaparecido)

-Bloque de viviendas. c/ Torneo, 64. A. Balbontín Orta y A. Delgado Roig,

-Fábrica Hytasa. c/ Héroes de Toledo, 71. J. Talavera Heredia. 1938-41. J. Galnares Sagastizábal. 1941-63.


Entramos ya en materia y así, en primer lugar nos acercamos al denominado Cabo Persianas, de 1.940, obra de Gabriel Lupiáñez Gely y Rafael Arévalo Carrasco. Según el IAPH

Se trata de un solar en esquina de forma alargada, con tres fachadas principales, más visibles desde la plaza de la Magdalena y la calle San Pablo, mientras que la fachada al norte, hacia la angosta calle Pedro Campaña, queda privada de la misma intensidad expresiva.


 El solar es consecuencia de los trazados de las calles que confluyen a la plaza, definiendo una manzana de forma apuntada que por las dimensiones de la parcela parece ser una parte residual. Sin embargo su directa vinculación con los espacios urbanos de la calle San Pablo y la Plaza de la Magdalena harán variar esta valoración que procede de la exclusiva consideración de la dimensión y geometría que posee el solar y la manzana. 

Fig. 2

La estrecha dimensión que presenta el ancho supondrá una dificultad en la organización interior de las plantas. Esto se resuelve parcialmente al construirse las tres plantas de las viviendas sobresaliendo del plano de alineación del entresuelo y los locales comerciales; vuelo que se hace posible a nivel constructivo gracias al empleo del hormigón armado en la estructura.
 El edificio poseía un refugio en el sótano tal y como era preceptivo por ordenanzas militares al final de los años treinta. La planta baja se destinaba al uso comercial, con oficinas en el entresuelo. El resto de las plantas, en total tres más, eran para viviendas. En la azotea se dispuso un ático para lavaderos y vivienda del portero.

Fig. 3



Las viviendas, dos por plantas, se resuelven con una tipología en doble crujía con las estancias principales orientadas a la calle San Pablo. El progresivo incremento del ancho es resuelto mediante un cambio de dirección en el pasillo de distribución, apoyándose en la escalera que actúa de elemento de articulación en la distribución interior entre las dos viviendas. Por esta razón, la escalera se sitúa en el centro. Su traza semicircular, acumulando escalones en la parte curva, es para evitar que los tramos lineales no fueran excesivamente largos, dado el escaso ancho y la necesidad de realizar en la meseta el cambio de dirección de los pasillos de distribución. 


El alzado principal es simétrico, pero por encima de su observación plana se impone la visión en perspectiva desde la plaza. A ello contribuye el volumen volado que vuelve sobre la pequeña fachada del frente. En este plano se resuelve por lo tanto la intersección que se produce entre las dos fachadas largas, consideradas una como principal y otra como trasera. Ésta última con pequeños huecos que sin embargo se diluyen en la rotundidad de su plano enlucido de color blanco. El edificio destaca por su potencia volumétrica, su imagen modulada a la que contribuye la uniformidad en la distribución de las estancias que dan a fachada, como la seriación de las carpinterías, con persianas enrollables, que acabó convirtiéndose en elemento emblemático de este edificio. El proyecto de Cabo Persianas supone una clara apuesta por renovar la imagen de la ciudad con un lenguaje racionalista. Los volúmenes claros y precisos resuelven una parcela de difíciles dimensiones y un enclave comprometido.


Fig. 4

 La construcción del edificio supuso un escándalo para la Sevilla regionalista de la época ya que al carecer por completo de ornamentos y decoraciones fue tachado de puente de buque.  La imagen adusta y severa, casi marcial del edificio, junto a la gran superficie de persianas que cubrían sus huecos, le hizo merecedor en la ciudad del apelativo "Cabo Persianas" que le sirve de denominación popular. Su estado de conservación es bueno. Entre 1938 y 1940 se hizo este edificio, obra de Rafael Arévalo Carrasco y  Gabriel Lupiáñez Gely, que levantó en su día notable polémica por su lenguaje racionalista, innovador entonces, dentro de la trama de la ciudad histórica. La labor de Lupiáñez Gely en la ciudad de Sevilla tanto en sus propuestas edificatorias como en el plano teórico de ordenación y definición del proyecto de la futura "Ciudad Funcional" resulta de gran importancia debida a su conocimiento y estudio de primera mano de las arquitecturas de vanguardia europeas.

La llamada Casa Duclós es, como se ha dicho, obra del arquitecto catalán José Luis Sert. En el artículo “La obra olvidada: Casa Duclós en Sevilla, 1930”, del PH Boletín 28, Gerardo Delgado; Víctor Pérez Escolano; Juan Sebastián Bollaín; y José Ramón Sierra nos cuentan como siendo estudiantes de arquitectura “redescubrieron” la casa, que desde entonces empezó a catalogarse en la obra de Sert. Afirman los autores que:

En nuestra opinión, la importancia de la casa Duclós radica fundamentalmente , aparte su valoración intrínseca, en el hecho siguiente: Por estar dentro del movimiento moderno que pretendía una renovación y puesta al día de la arquitectura, respecto a la sociedad de nuestro tiempo, esta obra constituye un hecho cultural aislado en medio de cultivo óptimo del clasicismo y donde el estamento poseedor y guardián de la "tradición cultural sevillana" se mantenía totalmente de espaldas a los problemas reales del entorno, pretendiendo mantener un "status" de "arquitectura pura" dentro del llamado "segundo florecimiento hispalense".
Entrando ya en la descripción del edificio de la base de datos del IAPH:

El inmueble, que se encuentra ubicado en la calle Ceán Bermúdez, fue construido en 1930 según el proyecto del arquitecto catalán Jose Luis Sert. Se trata de una vivienda aislada, con jardín posterior. Esta construcción responde a los primeros ensayos sobre vivienda unifamiliar que se llevaron a cabo en el panorama arquitectónico de la época. El inmueble presenta planta rectangular, con sótano, bajo, primer piso y terrado. La distribución original se ha seguido conservando, aunque con ligeras modificaciones.
        
Fig. 5


En el interior destaca la escalera, de un solo tramo en cada una de las plantas, y que constituye el elemento funcional más notable del edificio. se trata de un diseño muy simple, con peldaños con bordes protegidos por pletinas metálicas y antepechos rematados por simples losetas de cerámica, sobre las que se sitúa el pasamanos metálico de sección circular. Las habitaciones, con tendencia a la configuración rectangular, resultan  asimismo de diseño muy claro. Las instalaciones correspondientes a calefacción y tendido eléctrico se presenta a la vista.

 Al exterior, el inmueble posee el característico diseño funcional, con la colocación aparentemente arbitraria de los vanos, que no siguen la tradicional correspondencia de los mismos. La fachada principal, en planta baja, presenta el acceso al interior del inmueble  en el lateral derecho, dicho acceso está precedido por un espacio rectangular adintelado. En el lateral izquierdo, por su parte, se abre otro espacio, que da entrada al garaje. La fachada posterior presenta una puerta de acceso al jardín, sobre la cual  aparece un corredor abierto, con barandilla metálica.


Fig. 6

 En cuanto a la fábrica del edificio hay que insistir de nuevo en la funcionalidad de los objetivos y su perfecta adecuación con las necesidades del diseño; estructura metálica forrada de hormigón; muros de ladrillo enfoscados y encalados; carpintería metálica; portajes interiores de madera y exteriores metálicos; cubiertas adinteladas y suelo a base de losas cerámicas de tonos rojizos. El origen de la Casa Duclós es un regalo de carácter familiar. El arquitecto José Luis Sert, al contraer matrimonio su prima hermana Dª. María Benita López Sert con el Dr. Duclós, regaló al nuevo matrimonio el Proyecto de su residencia en Sevilla. Este hecho tiene lugar en el año 1930 y, por tanto, la Casa Duclós representa en palabras del propio Sert su "primer ensayo". Hacía solo dos años que había conseguido su Título de Arquitecto y también en 1930 nació una de las asociaciones de arquitectos más fecundas de la Historia de la Arquitectura hispana contemporánea: el G.A.T.E.P.A.C.
 
Sert desarrollo en la Casa Duclós su asimilación del movimiento funcional europeo a través de las revistas de arquitectura y de sus contactos con Le Corbusier. Si a escala nacional este inmueble representaba una aportación de vanguardia, en el panorama de la ciudad de Sevilla se erigía en un aporte excepcional. La Casa Duclós hasta hace unos años no estaba catalogada dentro de la producción de Sert, incluso no aparecía en las ediciones de sus obras completas. Sólo el propio arquitecto mantenía el recuerdo de la realización para sus primos y, por supuesto, la familia que aún habita la casa.
 
Fig. 7


Acerca de la marcha de las obras a partir del proyecto escasos son los datos de que disponemos. Sert declaró que visitó el solar y la obra en alguna ocasión, pero no recordaba detalles concretos de las labores de dirección. Desde su terminación la familia Duclós se identificó con su nueva casa, que ha seguido habitando hasta la fecha. Poco a poco el  inmueble se ha visto rodeado de otras casas unifamiliares y bloque de pisos que como es de suponer, sin ningún tipo de planificación, ha venido a encerrar el edifico dentro de un conjunto caótico tanto desde el punto de vista estilístico como urbanístico. Fue sometida a una ampliación en 1974-1975 para alojar un estudio de pintor en el jardín de la casa, esta ampliación fue llevada a cabo por Aurelio del Pozo Serrano y Luis Marín de Terán. Ejemplo paradigmático del primer racionalismo en Sevilla.

La tercera obra que centra nuestra atención es la denominada Casa Lastrucci. Obra sita en pleno centro histórico, calle Álvarez Quintero, entorno repleto de obras regionalistas y algunas muestras puntuales de arquitectura del modernismo.  Refiriéndose a la casa Lastrucci afirma José María Jiménez Ramón (Revista PH 28):

Son, sin duda alguna, la casa Lastrucci y las viviendas y nave en HYTASA, las dos obras más importantes, por su calidad, de las que del arquitecto se incluyen en el catálogo. De la primera, realizada en una sui generis colaboración con Delgado Roig en 1934, proyecta la fachada. En ella, que es lo mejor del proyecto, realiza una importante aproximación a los códigos lingüísticos de la arquitectura moderna dentro de una tendencia aproximadamente expresionista.

Aunque lastrada con esquemas compositivos clasicistas, su elegante forma de estratificar horizontalmente el volumen, el tenso plegado de la piel y el controlado diseño de las esquinas dotan a esta casa, situada en uno de los puntos neurálgicos del centro antiguo, de una singular belleza. 

Nos referimos ahora a la descripción de la bases de datos del IAPH:

 El edificio conforma una esquina con una planta en forma de «L» invertida que interiormente se distribuye en torno a tres patios de luces. Sobre el bajo, destinado a locales comerciales, se elevan tres plantas y ático. Aquel y éste se retranquean y, en el eje central de la fachada a C/ Álvarez Quintero, se produce un abombamiento que imprime dinamismo a unas fachadas en las que predomina la horizontalidad de las franjas de fábrica de los ventanales y las cornisas.


Fig. 8


La casa es obra de los arquitectos sevillanos Antonio Delgado Roig -encargado de resolver la planta- y Juan Talavera y Heredia -diseñador de las fachadas- realizada en los años 1934-1935, cuando aquel se encontraba en el inicio de su actividad profesional y éste en la fase de madurez de una carrera importante dentro de la estética regionalista Constituye uno de los exponentes del estilo racionalista en la ciudad. Destaca la composición de la fachada en la que se superponen  en vertical alternativamente bandas de antepechos y vitrales de forma convexa. 

Fig. 9

Realizado hacia 1934 por los arquitectos Antonio Delgado Roig, quien hizo la planta, y Juan Talavera, que desarrolló la fachada. Se ha mantenido según su configuración original.   


Fig. 10

La cuarta obra a analizar es el Mercado Municipal de Abastos Puerta de la Carne, que lleva desgraciadamente muchos años cerrado y sin uso y lo peor es que no se atisba a medio plazo una solución o que dicha solución no sea privatizada. Según el IAPH:

Extramuros de la ciudad histórica, junto al antiguo arrabal de San Bernardo y la Estación de Cádiz de ferrocarril se construye el Mercado Municipal de Abastos Puerta de la Carne. Se trata de un temprano proyecto de arquitectura racionalista en España, pionero en Sevilla, junto al edificio de la AutoIbérica en calle Sierpes, resultado de un concurso convocado a tal efecto y ganado por Lupiáñez y Gómez Millán. Se trata de un zócalo de planta irregular de dos alturas y una tercera retranqueada que en el frente se transforma en volumen exento que localiza la fachada. Sobre él surge la cubierta a dos aguas, de planta rectangular, construida sobre cuatro arcos de hormigón armado.



Fig. 11

El sistema estructural libera la planta que queda diáfana para la distribución de los distintos cuarteles y calles interiores, mientras que el edificio perimetral absorbe el programa funcional que precisa una compartimentación estanca recorriéndose en su interior con galerías continuas que refuerzan visualmente la descomposición estructural del recinto.




Fig. 12



La cubierta, elevada respecto al zócalo, deja pasar la luz en su perímetro a través de huecos de generosas dimensiones. Al no ejecutarse mediante faldones continuos, si no mediante riostras de hormigón escalonadas, la luz pasa entre ellas convirtiendo la cubierta en una más liviana celosía. 


Fig. 13

La descomposición del zócalo da pie a que el edificio establezca una adecuada relación escalar con los edificios de su entorno, si bien, la excesiva proximidad del Puente de San Bernardo construido poco antes,quita presencia al edificio, restando la posibilidad de centralidad que un edificio público genera y dificultando las tareas de abastecimiento de mercancías.
 

El proyecto utiliza con habilidad las posibilidades del hormigón armado para conseguir una planta libre de condicionantes estructurales, apostando con firmeza por una expresión nítidamente racional y moderna en volúmenes y trazado de huecos. Arquitectura, en fin, nada mediatizada por los lenguajes historicistas que a través del regionalismo representaban las tendencias arquitectónicas de este lugar en ese momento. Gabriel Lupiáñez Gely proyectó junto a Aurelio Gómez Millán el mercado Puerta de la Carne en diciembre de 1926, realizándose el edificio entre 1927 y 1929. Un proyecto tan marcadamente racionalista se abre paso en una ciudad en plena efervescencia del regionalismo predominante en torno a la Exposición Iberoamerica de 1929.



Fig. 14

Bueno, hasta aquí. Muy pronto la siguiente entrada. Estamos muy satisfechos con este recorrido por la arquitectura racionalista y muy contentos de compartirlo.

martes, 1 de julio de 2014

La arquitectura del Arenal (5): varias calles. Núñez de Balboa, Pavía, Real de la Carretería, etcétera


Vamos a dedicar esta quinta y última entrada referida al Arenal a las calles Núñez de Balboa, Pavía, Real de la Carretería, Rodo, Santander, Temprado y Tomás de Ibarra. Se trata de un total de doce edificios de los arquitectos Aníbal González; Espiau y Muñoz; Talavera y Heredia; Arévalo Martínez; José y Antonio Gómez Millán; Gutiérrez Moreno y Sánchez Núñez. Es por tanto una muestra más que representativa de la generación regionalista.

Como algunas calles del barrio pueden ser poco conocidas, incluimos un plano de referencia adaptado de las fichas patrimoniales del Catálogo de Protección municipal. Todos los edificios, salvo uno que se indicará cuentan con protección urbanística "C". Pues sin más preámbulo, entremos en materia.


En la calle Tomás de Ibarra 14, en 1909-10 proyectó Aníbal González esta casa patio. Fue una de las primeras obras regionalistas del autor. Se le conoce como Casa El Barril, ya que en su planta baja albergó una bodega. La calle Tomás de Ibarra es suficientemente conocida por encontrarse en la misma la Delegación de Hacienda del Estado.





En la calle Núñez de Balboa, que une el Paseo de Colón con Temprado, tres inmuebles centran nuestra atención (al ser una calle muy pequeñita, es la calle entera)  El número 3 es una casa de pisos de Gutiérrez Moreno, con local comercial en la planta baja. Data de 1913-14: 




Formando unidad estilística con el anterior, el número 5 es del mismo autor, fecha y también una casa de pisos. En este caso en la planta baja hay un local de oficinas: 


























Llama la atención el azulejo conmemorativo que comparten ambos inmuebles, dedicado a Cervantes y que alude a la Puerta de La Aduana que existía en este lugar:




El inmueble del número 7 es otro ejemplo de las obras regionalistas de inspiración neomudéjar del primer Aníbal González. Es una casa de pisos de 1912-14:




En Pavía 12, de 1.927, es esta casa de pisos de Arévalo Martínez, con fachada a General Castaños y local comercial en planta baja. Pavía es una calle interior del Arenal perpendicular a 2 de mayo.


La calle Real de la Carretería era antes Valflora, (cambio de nombre en una muestra más de la separación Iglesia-Estado y del laicismo imperante, je, je). En el número 21 diseñó en 1924 Talavera y Heredia esta casa patio. El edificio está rehabilitado.





Y en el número 33, del año 1919-21, esta casa de pisos de  Espiau y Muñoz. Tiene garaje en planta baja y presenta fachada a calle Velarde:




Esta fotografía muestra un detalle del pequeño templete con tejaroz (el techo de teja) en la fachada del edificio con una Virgen y el niño:



La calle Rodo es también perpendicular a 2 de mayo. En el número 14 encontramos esta casa de pisos de 1913-14, también con fachada a General Castaños. Es del arquitecto Sánchez Núñez.


Y en el número 13, de Antonio Gómez Millán, y del año  1912 este edificio de pisos. Es el único edificio de los presentados en esta entrada que no tiene protección urbanística de grado “C”, sino “D”. 





En Santander 4, de Gómez Millán, en este caso José, está esta casa de pisos con local comercial planta baja. Es del año 1913-14 y se la considera una obra “modernista”. Como es sabido, el modernismo arquitectónico que seda en Sevilla a principios del siglo XX es un modernismo mucho más atenuado que por ejemplo el barcelonés. (En su día profundizaremos en esta cuestión).





En último lugar vamos a referirnos a la calle Temprado, que es calle suficientemente conocida en la ciudad por el Hospital de la Caridad, las Atarazanas… Pues bien, en su número 10 encontramos este casa de pisos con fachada a Nuñez de Balboa. Es una obra de Espiau y Muñoz del año 1914-15:



Y en el número 12, con fachada a Santander, esta casa patio de Arévalo Martínez de 1.912-13. Aunque es más de enfoque eclecticista que regionalista nos ha parecido interesante recogerla. Está muy deteriorada:




Bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Hasta la próxima.