
La
localidad de Écija se encuentra a noventa y cuatro kilómetros de Sevilla,
cuenta con una extensión cercana a 1.000 metros cuadrados, siendo el municipio
más extenso de la provincia y está a 110 metros sobre el nivel del mar. La
población está en torno a 40.000 habitantes.
Popularmente se habla de Écija como la sartén de Andalucía; de los bandoleros conocidos como los siete niños de Écija, pero lo cierto es que Écija es una importante ciudad que cuenta con un a historia interesantísima y un impresionante conjunto histórico-artístico.
Tres momentos históricos destacan sobre todo la época romana; Al-Andalus; y la Écija barroca. El reconocimiento moderno de la ciudad histórica como conjunto histórico-artístico se produce mediante el Decreto 1802/1966, de 16 de
junio, del que se cumplieron el año pasado los 50 años. Fue tras Carmona, Sevilla y Estepa el cuarto municipio de la provincia declarado conjunto histórico artístico. Esto decía la parte expositiva del Decreto 1802/1966:
Écija, una de las poblaciones andaluzas
más bellas, famosa por los magníficos palacios, por sus inmuebles y esbeltas
torres y espadañas, ha conservado todo su carácter de ciudad barroca y
dieciochesca. Por su situación topográfica tuvo siempre gran importancia,
convirtiéndose en centro mercantil de una gran zona, favorecida por la vía
fluvial y su proximidad a la capital de la provincia. Primitivamente estuvo
rodeada
de murallas de cuyo recinto se conservan las torres llamadas albarranas y alcázares
en las antiguas puertas de la ciudad, así como algunos lienzos en cuya.
fabricación se ve la labor romana Quedan algunos vestigios del circo, y
producto de excavaciones, un magnífico mosaico existente en la Sala Capitular
del Ayuntamiento y la cabeza de Germánico en el Museo Arqueológico, así como
otras piezas de excepcional interés.
Ofrece Écija monumentos medievales de la
categoría del Palacio Mudéjar y la Clausura del Convento de Santa Teresa;
templos como el de Santa Cruz edificado en el siglo XVII sobre cimientos de otro
de estilo mozárabe, de cuya fabrica quedan interesantes restos del patio
claustrado, destacando en ella su sarcófago del siglo IV, de puro estilo
bizantino verdadera joya de arte, y buenos trabajos de orfebrería española; el
de Santiago, notable ejemplar gótico del siglo XV; eI de Santa María de la
Asunción; los de Santa Bárbara y San Gil; las Iglesias de Nuestra Señora del
Carmen, la de la Victoria. la de la Concepción de Nuestra Señora y tantos otros
cuyas torres, campanarios y espadañas han dado tanto renombre a la ciudad.
Presenta también Écija algunos magníficos
ejemplares de la arquitectura civil en el barroco español, como sus palacios de
suntuosas fachadas de gran riqueza. Ornamental, tales como el de !os Marqueses
de Peñaflor ya declarado Monumento Histórico Artístico; el de los de Benamegí;
Santaella, Villaseca y sus innumerables casas de portadas decoradas, amplias
caballerizas y notables escaleras, todas ellas exponentes de su importancia
histórico artística.
En el conjunto de ese impresionante repertorio histórico artístico de Écija podemos considerar que la joya de la corona lo forma los inmuebles que han sido declarados Monumentos Históricos Artísticos en la anterior denominación o Bienes de Interés Cultural en la actual. Ésta es la relación de dichos inmuebles y la norma y fecha de declaración:
-Decreto 3 de junio de 1931, Convento de las Teresas
-Decreto 347/1962, de 8 de febrero, Casa
de los Marqueses de Peñaflor en Ecija (Sevilla).
-Real Decreto 434/1983, de 25 de enero, iglesia
de Santiago, en Écija
-Decreto 140/1994, de 21 de junio, el
Palacio de los Condes de Valverde, (Benamejí)
-Decreto 120/2002, de 2 de abril, Iglesia
del antiguo Hospital de la Concepción (Vulgo Hospitalito)
-Decreto 497/2008, de 11 de noviembre, iglesia
de la Limpia Concepción de Nuestra Señora y la portada del antiguo convento de
los Carmelitas Descalzos
-Decreto 375/2009, de 17 de noviembre, Convento
de la Santísima Trinidad y Purísima Concepción «Las Marroquíes», en Écija
(Sevilla).
Otros de los inmuebles de Écija que tienen la consideración de Bien de Interés
Cultural son los lienzos de muralla, torreones y torres albarranas repartidos por todo el casco antiguo, conforme a la
previsión de la Disposición
Adicional segunda de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico
Español. Ésta, se remite al Decreto de 22 de abril de 1949, que disponía que
todos los castillos de España quedaban bajo la protección del Estado y
mandataba a la Dirección General de Bellas Artes a realizar un inventario
gráfico y documental de los referidos castillos.
El
Decreto del 49 hablaba de los castillos “cualquiera que sea su estado de
ruina”, por lo que se ha entendido que se incluía a castillos propiamente
dichos, recintos amurallados, bastiones, baluartes, torres de haciendas,
cortijos y otras que tenían funciones defensivas, lienzos de murallas, etcétera.
Como hemos expuesto, la nómina de
monumentos de Écija es impresionante. Este página web de la Junta de Andalucía es
un buen instrumento para profundizar en este conjunto patrimonial. La web hace un repaso exhaustivo sobre la arquitectura ecijana según este índice:
·
Nobleza y arquitectura
·
Edificios públicos
·
Arquitectura para la defensa
·
Arquitectura de la fe
·
Ciudades en la ciudad
·
Viviendo lo cotidiano
·
Devociones en la calle
·
Edificaciones en la campiña
·
Color en la arquitectura
·
Arquitectura del agua
Desde nuestro punto de vista, es muy importante la presencia en Écija de Casas Palacios de familias nobles y casas señoriales por varios motivos: desde el punto de vista estético son en general hermosas construcciones barrocas; desde el punto de vista histórico nos habla de la nobleza terrateniente y de la importancia de la propiedad de la tierra y de la agricultura en Écija. Ya nos hemos referido a los palacios de Peñaflor y Benamejí, pero la relación es extensísima. Citemos algunos, en primer lugar éstos que son residencias particulares:
Casa Palacio de Cárdenas
Casa Palacio de Valdehermoso
Casa Palacio de Aguilar
Pero también otros que son sedes de organismos públicos, como por ejemplo:
Biblioteca municipal
Archivo Municipal
Sede de la UNED y Escuela Oficial de Idiomas
Hace unos pocos años el centro neurálgico de Écija, la plaza de España o "El Salón" como se le conoce, sufrió una importante transformación, construyéndose en su subsuelo un aparcamiento subterráneo. He escuchado opiniones diversas sobre esta obra pero lo que nos interesa es que con motivo de las obras se encontraron diversos restos arqueológicos árabes y romanos, entre ellos una escultura que me enamoró cuando la vi expuesta en el Museo Municipal, que está en el palacio de Benamejí.
Ésta es la estatua que se encontró en las excavaciones.

Y ésta es la estatua ya restaurada. La hipótesis más probable es que se trate de una copia romana, siglo IV d.C. de un prototipo de estatua que en su original griego se atribuía a Cresilas o Policleto. Hay tres modelos de estatuas de amazonas. De los dos primeros sólo se conservan una copia en museos de Roma. Del tercer modelo (al que corresponde esta estatua) se conservan cuatro ejemplares; en Berlín, Copenhague, Nueva York... y Écija. En esta web puede verse cómo se encontró y restauró la amazona ecijana.
Uno de los elementos patrimoniales más relevantes de Écija es su conjunto de torres, espadañas y conventos, especialmente sus torres que constituyen su famoso y hermoso skyline barroco. Siguiendo la publicación LA CIUDAD REPRESENTADA: Plazas y Torres Barrocas, Consejería de Cultura, Sevilla, 2009
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| Iglesia de Santiago |
Si existe un elemento único y
característico que identifica y singulariza a la ciudad de Écija, éste es sin
duda el conjunto formado por sus torres parroquiales y conventuales, auténticos
hitos arquitectónicos convertidos en verdaderos protagonistas del paisaje
urbano que determinan su perfil. Contempladas en la distancia, las torres de
Écija destacan sobre el caserío por sus mayores proporciones, ornato y
esbeltez; pero al mismo tiempo, el espectador queda sorprendido por el gran
número de espadañas, torreones de palacios y miradores domésticos que salpican
el horizonte y otorgan a la ciudad un sello único y barroco.
Al igual que los suntuosos templos que
las acompañan, las torres y
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| Iglesia de Santa María |
campanarios eran verdaderos símbolos de la fe y
religiosidad de la sociedad que las hizo posible. Por este motivo, y pese a
tratarse de construcciones realmente costosas y gravosas para la economía de
parroquias y conventos, no se reparó en gastos a la hora de levantarlas. Bien
es cierto que este importante alarde constructivo no debió estar exento de
cierta rivalidad entre las instituciones religiosas de la ciudad.
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| Iglesia de San Juan |
Por otro lado, además de servir para
llamar con sus campanas a la oración de los fieles, las torres cumplían la
misión de avisar a la población en caso necesario. Además eran utilizadas como
atalayas privilegiadas donde colocar candelas y luminarias, o desde las que
lanzar cohetes y fuegos artificiales durante las fiestas y celebraciones.
Las torres de Écija poseen unas
características generales comunes que se repiten en la mayor parte de los
ejemplos conservados y que les otorgan una morfología y uniformidad destacable.
El primer cuerpo, llamado caña, suele ser esbelto y liso; sobre él se
superponen campanarios decrecientes, con plantas de variadas formas, que
algunos historiadores han relacionado con las experiencias sobre arquitecturas
efímeras. Tradicionalmente construidas a base de ladrillo en limpio, las torres
pueden presentar en ocasiones un basamento pétreo, construido en piedra caliza
de Estepa.
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| Iglesia de San Gil |
Este mismo material, combinado con la decoración de azulejos, se
utilizó para crear cornisas, recercados y adornos de balcones y arcos, así como
numerosos remates y pináculos que refuerzan el espíritu ascensional de estas
construcciones. En este sentido, todas ellas continúan la fórmula acuñada en el
siglo XVI por el arquitecto renacentista Hernán Ruiz II en la Giralda de
Sevilla, a quien también se debe la torre de la parroquia ecijana de Santa
Cruz.
Durante los siglos XVII y XVIII, y sobre
todo tras el terremoto de
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| Iglesia de Santa Cruz |
1755, los creadores de las torres que hoy
contemplamos en Écija reinterpretaron este modelo sevillano, alterando sus
proporciones y el número de los cuerpos, pero también incrementando los valores
decorativos, al lograr importantes resultados de expresividad y riqueza
barroca. Todo ello se consiguió gracias a una inteligente combinación de
ladrillo, piedra, azulejería, estuco y pintura, materiales que llegaron a
proporcionar a estas torres suntuosos efectos de colores y texturas, acentuados
por los reflejos de la luz del sol. Tales efectos debieron ser realmente
espectaculares en su época, si pensamos que una parte significativa de estos
materiales se hallaban, además, recubiertos de una abigarrada policromía, de la
que formaba parte el pan de oro. Todo este conjunto ornamental, además de
marcar las líneas fundamentales de arcos, cornisas y pilastras, reforzaba el
cromatismo de las torres y aumentaba la sensación de verticalidad de los
campanarios.
Hemos mostrado una representación de estas torres, cuya información puede ampliarse en el enlace antes indicado, pero también en las web de turismo de Écija y de la Junta de Andalucía. La oficina de turismo de Écija y el Museo Municipal comparten el mismo edificio, el hermoso Palacio de Benamejí
Es interesante consultar con la oficina de turismo y la web municipal las visitas guiadas a Écija y los horarios de apertura de los monumentos. La opción de pernoctar al menos una noche puede resultar muy interesante, incluso combinar un día laborable y un día de fin de semana.
Podríamos estar horas hablando del patrimonio de Écija, pero no es el objetivo de este trabajo. Lo mejor sin duda es conocer dicho patrimonio in situ. Para finalizar, me gustaría dedicar esta entrada a mi padre, que este año hará 90 desde que nació en esta hermosa localidad astigitana.
Todas las fotografías que se exponen son mías, a excepción de la del escudo de Écija, la del grabado antiguo y del plano que son tomadas de la web del Ayuntamiento y la de la amazona herida de la excavación, tomada del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico.
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